viernes, 20 de noviembre de 2009

El Regalo


Hace poco Gianni Rodari, un amigo poco común, me hizo un regalo. Al menos él lo llamó regalo. Pero yo jamás había recibido un regalo del género. Era un subgato. Sí, un subgato. Yo habría jurado que me tomaba el pelo, que no existían los subgatos. Sería un gato normal y corriente que él decidió llamar así. Yo rechisté poco y acepté el regalo sin tener mucha idea de qué hacer con él. Me mantuve escéptico y la verdad es que no volví a pensar en el absurdo empeño de mi genial amigo.

Pero pasó el tiempo y empecé a notar algo. El gato no era un gato normal. Subgato o no, empecé a notar que era diferente, pero en principio no lograba acertar con su peculiaridad. “Algo tiene este subgato” me decía yo.

De repente me di cuenta ¡Cómo había podido estar tan ciego! (o sordo para más rigor) El gato no era un gato normal, ¡era un subgato! Mi amigo tenía razón. Aquel subgato no era como un gato. No, aquel subgato no maullaba, hacía algo diferente. Podría decirse que miaba. Y es que el subgato no hacía el “miau” que haría cualquier gato corriente y aburrido. No, mi subgato hacía sólo un “mi”, por eso diría yo que miaba y no maullaba. Hacía un “miiii” impotente y prolongado que acabó por hacerme descojonar cada vez que lo escuchaba acercarse pidiendo comida.

Después descubrí que tampoco ronroneaba, mi subgato sólo roneaba. Es parecido al ronroneo pero con menos reverberación. Empecé a pensar si mi subgato tendría siete vidas o sólo cuatro (redondeándo para arriba), por ejemplo. Así que llamé a mi amigo.

- Oye, ¿de dónde has sacado a este subgato?- le pregunté.
- Le salvé la vida.
- ¿Sí?
- Sí. Mi viceperro estuvo persiguiéndolo y ya cuando lo había acorralado llegué yo y…
- Un momento… ¿Tu viceperro? ¿Tienes un viceperro?
- Sí.
- ¿Y que hace un viceperro?- pregunté yo.
- ¿Que qué hace un viceperro?- me dijo sorprendido- Pues esta claro, persigue subgatos.

2 comentarios:

Fali Monte dijo...

Porque empeñarnos en encuadrar
todo en definiciones vacías.
Todo es lo que es sin más.
El que no quiere entender
es que no quiere comprender.

Me encanta esta historia. Un saludo

Mar dijo...

jajajaja...otro! muy bueno!